Madrid, 12 de agosto de 2026
- Un estudio actuarial publicado en la revista Anales del Instituto de Actuarios Españoles sobre casi 1.330 futbolistas de España y Portugal a lo largo de un siglo concluye que la carrera profesional no perjudica la longevidad.
- En Portugal, los jugadores de élite viven de media casi seis años más que la población general, mientras que en el caso de España la diferencia es menor.
Con LaLiga a punto de arrancar la temporada y el fútbol europeo todavía digiriendo la exigencia física del Mundial recién disputado, vuelve a plantearse una pregunta habitual cada verano: ¿pasa factura al organismo competir al máximo nivel durante toda una carrera deportiva? La ciencia actuarial aporta ahora una respuesta tranquilizadora. Un estudio de los investigadores Onofre Simões e Inês Marques, publicado en la revista Anales del Instituto de Actuarios Españoles, concluye que jugar al fútbol de élite no aumenta la mortalidad general ni acorta la esperanza de vida de quienes lo practican profesionalmente.
El trabajo reconstruye el historial vital de 549 futbolistas internacionales portugueses (nacidos entre 1894 y 1999, seguidos entre 1921 y 2018) y 778 futbolistas internacionales españoles (nacidos entre 1889 y 1997, seguidos entre 1920 y 2018), cruzando datos de las federaciones de fútbol, Zerozero.pt y BDFutbol.com con las tablas de mortalidad de referencia de la Human Mortality Database. A partir de ahí, los autores calcularon la Ratio de Mortalidad Estandarizada (SMR) de cada colectivo frente a la población general de su país, además de estimar los años de vida ganados o perdidos y aplicar modelos de supervivencia de Kaplan-Meier y de riesgos proporcionales de Cox.
En el caso portugués, el resultado es contundente: los futbolistas de élite presentan una SMR de 0,6239 (intervalo de confianza del 95%: 0,5222-0,7391; p<0,05), lo que equivale a una reducción del 37,6% en su riesgo de mortalidad respecto a la población general. Traducido a esperanza de vida, y en palabras más sencillas, estos deportistas ganan de media 5,73 años frente a un ciudadano portugués de su misma edad y sexo. El efecto se mantiene, con distinta intensidad, en todas las décadas analizadas desde 1953 y es independiente de la posición en el campo.
Entre los futbolistas españoles, la SMR es de 0,9412 (IC 95%: 0,8334-1,0595; p=0,33), una reducción de mortalidad del 5,9% que no alcanza significación estadística, con una ganancia estimada de 1,76 años de vida. Es decir: el estudio no encuentra evidencia de que el fútbol de élite perjudique la longevidad en España, aunque tampoco puede afirmar con la misma solidez que la alargue, como sí ocurre en Portugal.
El estudio aporta además un dato de interés en plena polémica sobre la saturación de calendarios tras el Mundial y el inminente inicio de la temporada 2026/2027 de las ligas de fútbol. En Portugal, los futbolistas con entre 135 y 366 partidos disputados registran entre un 37% y un 48% menos mortalidad que quienes jugaron menos de 135, pero esa ventaja desaparece por encima de los 366 partidos, lo que sugiere un “punto óptimo” de carga competitiva. En España, en cambio, son los futbolistas con más de 350 partidos quienes muestran menor riesgo (razón de riesgo de 0,33).
