- Un estudio presentado por el Instituto de Actuarios de España estima que el gasto público en salud podría alcanzar entre el 9,25% y el 11,01% del PIB en 2070, frente al 8,12% previsto por AIReF
- La elasticidad del gasto sanitario respecto a la renta, la evolución de la morbilidad y los avances médicos y tecnológicos explican una parte sustancial de la diferencia
Madrid, 25 de septiembre de 2026.
Las actuales proyecciones de gasto sanitario público podrían estar infravalorando significativamente las necesidades futuras de financiación de la sanidad española. Un estudio presentado por el Instituto de Actuarios de España (IAE), estima que el gasto público en salud podría situarse en 2070 entre el 9,25% y el 11,01% del PIB, dependiendo de las hipótesis utilizadas.
La diferencia con las previsiones oficiales es relevante. Según este estudio actuarial, el gasto público en salud será considerablemente más elevado que las proyecciones oficiales realizadas en España. Incluso manteniendo la hipótesis de convergencia de elasticidad renta-gasto utilizada en las proyecciones oficiales, la mejor estimación alcanza un máximo del 9,28% del PIB en 2064 y termina 2070 en aproximadamente el 9,25%.
La divergencia es todavía mayor si se elimina una de las hipótesis más relevantes de las proyecciones a largo plazo: que la elasticidad del gasto sanitario respecto a la renta converja progresivamente hacia 1. En ese escenario, el gasto alcanzaría aproximadamente el 10,64% del PIB en 2064 y el 11,01% en 2070, casi 2,9 puntos de PIB por encima de la opinión de AIReF para el final del periodo en su trabajo sobre sostenibilidad de las administraciones públicas del año 2025.

Horizonte temporal 2026-2070 de gasto sanitario respecto al PIB (% PIB) en escenario de convergencia de elasticidad renta-gasto. Fuente: elaboración propia IAE.

Horizonte temporal 2026-2070 de gasto sanitario respecto al PIB (%PIB) en escenario sin convergencia de elasticidad renta-gasto. Fuente: elaboración propia IAE.
No es solo el envejecimiento
El envejecimiento de la población ejercerá una presión indudable sobre las cuentas públicas, pero el estudio advierte de que el factor demográfico no es el principal responsable del incremento previsto del gasto sanitario. El crecimiento de la renta, la intensidad en la utilización de los servicios, la incorporación de nuevos tratamientos y tecnologías y la evolución de la morbilidad desempeñan también un papel fundamental.
Una de las variables decisivas es la denominada elasticidad renta-gasto, que mide cuánto aumenta el gasto sanitario cuando crece la renta por habitante. La evidencia analizada para España arroja un valor de 1,24: por cada 1% de incremento de la renta per cápita, el gasto sanitario tendería a aumentar un 1,24%, manteniendo constantes los demás factores. El nuevo estudio actuarial cuestiona que exista evidencia suficiente para asumir la convergencia completa hacia 1, hipótesis sobre la que se fundamentan las proyecciones públicas.
Morbilidad
La segunda gran diferencia se encuentra en la morbilidad. El análisis de los datos españoles de 2004 a 2023 se basa en las estadísticas de la Health Status Database de Eurostat. En el cálculo realizado, por cada año de mejora en la esperanza de vida, la mejora estimada en buena salud es del 20,58% en los hombres y del 26,55% en las mujeres. Es decir, vivir más años no implica necesariamente que todos esos años adicionales se vivan sin necesidades sanitarias. Estos valores se encuentran muy por debajo de la hipótesis de que el 50% de las mejoras futuras de la esperanza de vida se traducirá en años adicionales vividos en buena salud que utilizan otras fuentes oficiales.
Proyecciones de gasto público asociado al envejecimiento
Las diferencias adquieren especial importancia porque la presión sanitaria coincidirá con el aumento de otras partidas vinculadas al envejecimiento, como pensiones y cuidados de larga duración. Según AIReF, el gasto conjunto en sanidad, pensiones y cuidados de larga duración pasaría de alrededor del 20,35% del PIB estimada para el año 2026 al 24,54% del PIB en 2070, si bien con tendencia decreciente en los últimos años.
Conclusiones del estudio
El análisis concluye así que las actuales estimaciones oficiales pueden resultar optimistas si la elasticidad renta-gasto no converge hacia uno en la intensidad prevista y si los años adicionales de esperanza de vida no se traducen en mejoras de salud tan amplias como las asumidas. El reto sanitario de las próximas décadas no vendrá, por tanto, únicamente de una España más envejecida, sino también del incremento del gasto derivado de los avances médicos y una demanda sanitaria creciente por el incremento en la morbilidad y por aumento de la población subjetiva objeto de la cobertura. Ante este escenario, se señala que la sanidad privada y el seguro de salud deben contribuir a aliviar parte de la presión sobre el gasto público y favorecer la sostenibilidad del sistema de protección social.
Metodología del estudio
La metodología del estudio se sustenta en un escenario de políticas constantes, modelizando exclusivamente aquellos cambios que pueden derivar de factores demográficos, morbilidad y renta per cápita, y asumiendo el que el comportamiento de los distintos agentes (usuarios y prestadores de servicios) que afectan al gasto sanitario se mantiene constante a lo largo del horizonte de proyección.
Se ha elaborado a partir de un modelo inercial por cohortes con enfoque proxy, partiendo de los perfiles de gasto sanitario por edad y sexo y los combina con las proyecciones de población, la evolución del PIB per cápita, la elasticidad del gasto respecto a la renta y los cambios en morbilidad. Sobre esa estructura se realizan dos proyecciones de 10.000 escenarios mediante simulaciones de Monte Carlo, una manteniendo la convergencia de la elasticidad hacia 1 y otra sin ella, incorporando distribuciones de probabilidad tanto para la morbilidad como para la elasticidad renta-gasto.
El estudio ha sido elaborado por el Centro de Investigación Actuarial de España (CIAE), órgano científico del Instituto de Actuarios de España, y dirigido por Eduardo Sánchez Delgado, Codirector del CIAE.
